“Porque no hará nada Jehova el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”. Amos 3:7.

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Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

Salmos 90

1SEñOR, tú nos has sido refugio En generación y en generación.

2Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

3Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.

4Porque mil años delante de tus ojos, Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche.

5Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; Como la hierba que crece en la mañana:

6En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.

7Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos conturbados.

8Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros á la luz de tu rostro.

9Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.

10Los días de nuestra edad son setenta años; Que si en los más robustos son ochenta años, Con todo su fortaleza es molestia y trabajo; Porque es cortado presto, y volamos.

11¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido?

12Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.

13Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.

14Sácianos presto de tu misericordia: Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

15Alégranos conforme á los días que nos afligiste, Y los años que vimos mal.

16Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos.

17Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: Y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, La obra de nuestras manos confirma.

Bajo la sombra del Omnipotente

Salmos 91

1EL que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente.

2Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré.

3Y él te librará del lazo del cazador: De la peste destruidora.

4Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro: Escudo y adarga es su verdad.

5No tendrás temor de espanto nocturno, Ni de saeta que vuele de día;

6Ni de pestilencia que ande en oscuridad, Ni de mortandad que en medio del día destruya.

7Caerán á tu lado mil, Y diez mil á tu diestra: Mas á ti no llegará.

8Ciertamente con tus ojos mirarás, Y verás la recompensa de los impíos.

9Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza. Al Altísimo por tu habitación,

10No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.

11Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.

12En las manos te llevarán, Porque tu pie no tropiece en piedra.

13Sobre el león y el basilisco pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.

14Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: Pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

15Me invocará, y yo le responderé: Con él estare yo en la angustia: Lo libraré, y le glorificaré.

16Saciarélo de larga vida, Y mostraréle mi salud.

La tierra está llena de tus beneficios

Salmos 104

1BENDICE, alma mía, á Jehová. Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; Haste vestido de gloria y de magnificencia.

2El que se cubre de luz como de vestidura, Que extiende los cielos como una cortina;

3Que establece sus aposentos entre las aguas; El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento;

4El que hace á sus ángeles espíritus, Sus ministros al fuego flameante.

5El fundó la tierra sobre sus basas; No será jamás removida.

6Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas.

7A tu reprensión huyeron; Al sonido de tu trueno se apresuraron;

8Subieron los montes, descendieron los valles, Al lugar que tú les fundaste.

9Pusísteles término, el cual no traspasarán; Ni volverán á cubrir la tierra.

10Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; Van entre los montes.

11Abrevan á todas las bestias del campo: Quebrantan su sed los asnos montaraces.

12Junto á aquellos habitarán las aves de los cielos; Entre las ramas dan voces.

13El que riega los montes desde sus aposentos: Del fruto de sus obras se sacia la tierra.

14El que hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre; Sacando el pan de la tierra.

15Y el vino que alegra el corazón del hombre, Y el aceite que hace lucir el rostro, Y el pan que sustenta el corazón del hombre.

16Llénanse de jugo los árboles de Jehová, Los cedros del Líbano que él plantó.

17Allí anidan las aves; En las hayas hace su casa la cigüeña.

18Los montes altos para las cabras monteses; Las peñas, madrigueras para los conejos.

19Hizo la luna para los tiempos: El sol conoce su ocaso.

20Pone las tinieblas, y es la noche: En ella corretean todas las bestias de la selva.

21Los leoncillos braman á la presa, Y para buscar de Dios su comida.

22Sale el sol, recógense, Y échanse en sus cuevas.

23Sale el hombre á su hacienda, Y á su labranza hasta la tarde.

24¡Cuán muchas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría: La tierra está llena de tus beneficios.

25Asimismo esta gran mar y ancha de términos: En ella pescados sin número, Animales pequeños y grandes.

26Allí andan navíos; Allí este leviathán que hiciste para que jugase en ella.

27Todos ellos esperan en ti, Para que les des su comida á su tiempo.

28Les das, recogen; Abres tu mano, hártanse de bien.

29Escondes tu rostro, túrbanse: Les quitas el espíritu, dejan de ser, Y tórnanse en su polvo.

30Envías tu espíritu, críanse: Y renuevas la haz de la tierra.

31Sea la gloria de Jehová para siempre; Alégrese Jehová en sus obras;

32El cual mira á la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean.

33A Jehová cantaré en mi vida: A mi Dios salmearé mientras viviere.

34Serme ha suave hablar de él: Yo me alegraré en Jehová.

35Sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, á Jehová. Aleluya.

Lávame, y seré emblanquecido más que la nieve (Salmos 51)

Salmos 51

1TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: Conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

2Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.

3Porque yo reconozco mis rebeliones; Y mi pecado está siempre delante de mí.

4A ti, á ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos: Porque seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.

5He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

6He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

7Purifícame con hisopo, y será limpio: Lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
8Hazme oir gozo y alegría; Y se recrearán los huesos que has abatido.

9Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.

10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11No me eches de delante de ti; Y no quites de mí tu santo espíritu.

12Vuélveme el gozo de tu salud; Y el espíritu libre me sustente.

13Enseñaré á los prevaricadores tus caminos; Y los pecadores se convertirán á ti.

14Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: Cantará mi lengua tu justicia.

15Señor, abre mis labios; Y publicará mi boca tu alabanza.

16Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; No quieres holocausto.

17Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

18Haz bien con tu benevolencia á Sión: Edifica los muros de Jerusalem.

19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: Entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.

¡Protégeme, Dios mío!

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Salmos 141

1JEHOVA, á ti he clamado; apresúrate á mí; Escucha mi voz, cuando te invocare.

2Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.

3Pon, oh Jehová, guarda á mi boca: Guarda la puerta de mis labios.

4No dejes se incline mi corazón á cosa mala, A hacer obras impías Con los que obran iniquidad, Y no coma yo de sus deleites.

5Que el justo me castigue, será un favor, Y que me reprenda será un excelente bálsamo. Que no me herirá la cabeza: Así que aun mi oración tendrán en sus calamidades.

6Serán derribados en lugares peñascosos sus jueces, Y oirán mis palabras, que son suaves.

7Como quien hiende y rompe la tierra, Son esparcidos nuestros huesos á la boca de la sepultura.

8Por tanto á ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: En ti he confiado, no desampares mi alma.

9Guárdame de los lazos que me han tendido, Y de los armadijos de los que obran iniquidad.

10Caigan los impíos á una en sus redes, Mientras yo pasaré adelante.

Su simiente será para siempre, Y su trono como el sol delante de mí.

Salmos 89

1LAS misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; En generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca.

2Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; En los mismos cielos apoyarás tu verdad.

3Hice alianza con mi escogido; Juré á David mi siervo: diciendo.

4Para siempre confirmaré tu simiente, Y edificaré tu trono por todas las generaciones. (Selah.)

5Y celebrarán los cielos tu maravilla, oh Jehová; Tu verdad también en la congregación de los santos.

6Porque ¿quién en los cielos se igualará con Jehová? ¿Quién será semejante á Jehová entre los hijos de los potentados?

7Dios terrible en la grande congregación de los santos, Y formidable sobre todos cuantos están alrededor suyo.

8Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, Y tu verdad está en torno de ti.

9Tú tienes dominio sobre la bravura de la mar: Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.

10Tú quebrantaste á Rahab como á un muerto: Con el brazo de tu fortaleza esparciste á tus enemigos.

11Tuyos los cielos, tuya también la tierra: El mundo y su plenitud, tú lo fundaste.

12Al aquilón y al austro tú los criaste: Tabor y Hermón cantarán en tu nombre.

13Tuyo el brazo con valentía; Fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra.

14Justicia y juicio son el asiento de tu trono: Misericordia y verdad van delante de tu rostro.

15Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte: Andarán, oh Jehová, á la luz de tu rostro.

16En tu nombre se alegrarán todo el día; Y en tu justicia serán ensalzados.

17Porque tú eres la gloria de su fortaleza; Y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno.

18Porque Jehová es nuestro escudo; Y nuestro rey es el Santo de Israel.

19Entonces hablaste en visión á tu santo, Y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente; He ensalzado un escogido de mi pueblo.

20Hallé á David mi siervo; Ungílo con el aceite de mi santidad.

21Mi mano será firme con él, Mi brazo también lo fortificará.

22No lo avasallará enemigo, Ni hijo de iniquidad lo quebrantará.

23Mas yo quebrantaré delante de él á sus enemigos, Y heriré á sus aborrecedores.

24Y mi verdad y mi misericordia serán con él; Y en mi nombre será ensalzado su cuerno.

25Asimismo pondré su mano en la mar, Y en los ríos su diestra.

26El me llamará: Mi padre eres tú, Mi Dios, y la roca de mi salud.

27Yo también le pondré por primogénito, Alto sobre los reyes de la tierra.

28Para siempre le conservaré mi misericordia; Y mi alianza será firme con él.

29Y pondré su simiente para siempre, Y su trono como los días de los cielos.

30Si dejaren sus hijos mi ley, Y no anduvieren en mis juicios;

31Si profanaren mis estatutos, Y no guardaren mis mandamientos;

32Entonces visitaré con vara su rebelión, Y con azotes sus iniquidades.

33Mas no quitaré de él mi misericordia, Ni falsearé mi verdad.

34No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.

35Una vez he jurado por mi santidad, Que no mentiré á David.

36Su simiente será para siempre, Y su trono como el sol delante de mí.

37Como la luna será firme para siempre, Y como un testigo fiel en el cielo. (Selah.)

38Mas tú desechaste y menospreciaste á tu ungido; Y te has airado con él.

39Rompiste el pacto de tu siervo; Has profanado su corona hasta la tierra.

40Aportillaste todos sus vallados; Has quebrantado sus fortalezas.

41Menoscabáronle todos los que pasaron por el camino: Es oprobio á sus vecinos.

42Has ensalzado la diestra de sus enemigos; Has alegrado á todos sus adversarios.

43Embotaste asimismo el filo de su espada, Y no lo levantaste en la batalla.

44Hiciste cesar su brillo, Y echaste su trono por tierra.

45Has acortado los días de su juventud; Hasle cubierto de afrenta. (Selah.)

46¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como el fuego?

47Acuérdate de cuán corto sea mi tiempo: ¿Por qué habrás criado en vano á todos los hijos del hombre?

48¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librarás su vida del poder del sepulcro? (Selah.)

49Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias, Que juraste á David por tu verdad?

50Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; Oprobio que llevo yo en mi seno de muchos pueblos.

51Porque tus enemigos, oh Jehová, han deshonrado, Porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.

52Bendito Jehová para siempre. Amén, y Amén.

Dios cuida y guía a su pueblo

Salmos 78

1ESCUCHA, pueblo mío, mi ley: Inclinad vuestro oído á las palabras de mi boca.
2Abriré mi boca en parábola; Hablaré cosas reservadas de antiguo:

3Las cuales hemos oído y entendido; Que nuestros padres nos las contaron.

4No las encubriremos á sus hijos, Contando á la generación venidera las alabanzas de Jehová, Y su fortaleza, y sus maravillas que hizo.

5El estableció testimonio en Jacob, Y pusó ley en Israel; La cual mandó á nuestros padres Que la notificasen á sus hijos;

6Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; Y los que se levantarán, lo cuenten á sus hijos;

7A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios, Y guarden sus mandamientos:

8Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no apercibió su corazón, Ni fué fiel para con Dios su espíritu.

9Los hijos de Ephraim armados, flecheros, Volvieron las espaldas el día de la batalla.

10No guardaron el pacto de Dios, Ni quisieron andar en su ley:

11Antes se olvidaron de sus obras, Y de sus maravillas que les había mostrado.

12Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.

13Rompió la mar, é hízolos pasar; E hizo estar las aguas como en un montón.

14Y llevólos de día con nube, Y toda la noche con resplandor de fuego.

15Hendió las peñas en el desierto: Y dióles á beber como de grandes abismos;

16Pues sacó de la peña corrientes, E hizo descender aguas como ríos.

17Empero aun tornaron á pecar contra él, Enojando en la soledad al Altísimo.

18Pues tentaron á Dios en su corazón, Pidiendo comida á su gusto.

19Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?

20He aquí ha herido la peña, y corrieron aguas, Y arroyos salieron ondeando: ¿Podrá también dar pan? ¿Aparejará carne á su pueblo?

21Por tanto oyó Jehová, é indignóse: Y encendióse el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel;

22Por cuanto no habían creído á Dios, Ni habían confiado en su salud:

23A pesar de que mandó á las nubes de arriba, Y abrió las puertas de los cielos,

24E hizo llover sobre ellos maná para comer, Y dióles trigo de los cielos.

25Pan de nobles comió el hombre: Envióles comida á hartura.

26Movió el solano en el cielo, Y trajo con su fortaleza el austro.

27E hizo llover sobre ellos carne como polvo, Y aves de alas como arena de la mar.

28E hízolas caer en medio de su campo, Alrededor de sus tiendas.

29Y comieron, y hartáronse mucho: Cumplióles pues su deseo.

30No habían quitado de sí su deseo, Aun estaba su vianda en su boca,

31Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, Y mató los más robustos de ellos, Y derribo los escogidos de Israel.

32Con todo esto pecaron aún, Y no dieron crédito á sus maravillas.

33Consumió por tanto en nada sus días, Y sus años en la tribulación.

34Si los mataba, entonces buscaban á Dios; Entonces se volvían solícitos en busca suya.

35Y acordábanse que Dios era su refugio. Y el Dios Alto su redentor.

36Mas le lisonjeaban con su boca, Y con su lengua le mentían:

37Pues sus corazones no eran rectos con él, Ni estuvieron firmes en su pacto.

38Empero él misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía: Y abundó para apartar su ira, Y no despertó todo su enojo.

39Y acordóse que eran carne; Soplo que va y no vuelve.

40¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, Lo enojaron en la soledad!

41Y volvían, y tentaban á Dios, Y ponían límite al Santo de Israel.

42No se acordaron de su mano, Del día que los redimió de angustia;

43Cuando puso en Egipto sus señales, Y sus maravillas en el campo de Zoán;

44Y volvió sus ríos en sangre, Y sus corrientes, porque no bebiesen.

45Envió entre ellos una mistura de moscas que los comían, Y ranas que los destruyeron.

46Dió también al pulgón sus frutos, Y sus trabajos á la langosta.

47Sus viñas destruyó con granizo, Y sus higuerales con piedra;

48Y entregó al pedrisco sus bestias, Y al fuego sus ganados.

49Envió sobre ellos el furor de su saña, Ira y enojo y angustia, Con misión de malos ángeles.

50Dispuso el camino á su furor; No eximió la vida de ellos de la muerte, Sino que entregó su vida á la mortandad.

51E hirió á todo primogénito en Egipto, Las primicias de las fuerzas en las tiendas de Châm.

52Empero hizo salir á su pueblo como ovejas, Y llevólos por el desierto, como un rebaño.

53Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; Y la mar cubrió á sus enemigos.

54Metiólos después en los términos de su santuario, En este monte que ganó su mano derecha.

55Y echó las gentes de delante de ellos, Y repartióles una herencia con cuerdas; E hizo habitar en sus moradas á las tribus de Israel.

56Mas tentaron y enojaron al Dios Altísimo, Y no guardaron sus testimonios;

57Sino que se volvieron, y se rebelaron como sus padres: Volviéronse como arco engañoso.

58Y enojáronlo con sus altos, Y provocáronlo á celo con sus esculturas.

59Oyólo Dios, y enojóse, Y en gran manera aborreció á Israel.

60Dejó por tanto el tabernáculo de Silo, La tienda en que habitó entre los hombres;

61Y dió en cautividad su fortaleza, Y su gloria en mano del enemigo.

62Entregó también su pueblo á cuchillo, Y airóse contra su heredad.

63El fuego devoró sus mancebos, Y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.

64Sus sacerdotes cayeron á cuchillo, Y sus viudas no lamentaron.

65Entonces despertó el Señor á la manera del que ha dormido, Como un valiente que grita excitado del vino:

66E hirió á sus enemigos en las partes posteriores: Dióles perpetua afrenta.

67Y desechó el tabernáculo de José, Y no escogió la tribu de Ephraim.

68Sino que escogió la tribu de Judá, El monte de Sión, al cual amó.

69Y edificó su santuario á manera de eminencia, Como la tierra que cimentó para siempre.

70Y eligió á David su siervo, Y tomólo de las majadas de las ovejas:

71De tras las paridas lo trajo, Para que apacentase á Jacob su pueblo, y á Israel su heredad.

72Y apacentólos con entereza de su corazón; Y pastoreólos con la pericia de sus manos.

Salmos 121

<Salmos 121

1ALZARÉ mis ojos á los montes, De donde vendrá mi socorro.
2Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

3No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda.

4He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel.

5Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha.

6El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.

7Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma.

8Jehová guardará tu salida y tu entrada, Desde ahora y para siempre.

Su Reposo

Salmos 95
1VENID, celebremos alegremente á Jehová: Cantemos con júbilo á la roca de nuestra salud.
2Lleguemos ante su acatamiento con alabanza; Aclamémosle con cánticos.

3Porque Jehová es Dios grande; Y Rey grande sobre todos los dioses.

4Porque en su mano están las profundidades de la tierra, Y las alturas de los montes son suyas.

5Suya también la mar, pues él la hizo; Y sus manos formaron la seca.

6Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor.

7Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,

8No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, Como el día de Masa en el desierto;

9Donde me tentaron vuestros padres, Probáronme, y vieron mi obra.

10Cuarenta años estuve disgustado con la nación, Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos.

11Por tanto juré en mi furor Que no entrarían en mi reposo.

Mi Socorro Viene de Jehova

Salmos 121

ALZARÉ mis ojos á los montes, De donde vendrá mi socorro.
Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda.

He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel.

Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha.

El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.

Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma.

Jehová guardará tu salida y tu entrada, Desde ahora y para siempre.

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