“Porque no hará nada Jehova el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”. Amos 3:7.

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Muéstrame, oh Jehová, tus caminos

Salmos 25

1A TI, oh Jehová, levantaré mi alma.

2Dios mío, en ti confío; No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos.

3Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.

4Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas.

5Encamíname en tu verdad, y enséñame; Porque tú eres el Dios de mi salud: En ti he esperado todo el día.

6Acuérdate, oh Jehová, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, Que son perpetuas.

7De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme á tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Jehová.

8Bueno y recto es Jehová: Por tanto él enseñará á los pecadores el camino.

9Encaminará á los humildes por el juicio, Y enseñará á los mansos su carrera.

10Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.

11Por amor de tu nombre, oh Jehová, Perdonarás también mi pecado; porque es grande.

12¿Quién es el hombre que teme á Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.

13Su alma reposará en el bien, Y su simiente heredará la tierra.

14El secreto de Jehová es para los que le temen; Y á ellos hará conocer su alianza.

15Mis ojos están siempre hacia Jehová; Porque él sacará mis pies de la red.

16Mírame, y ten misericordia de mí; Porque estoy solo y afligido.

17Las angustias de mi corazón se han aumentado: Sácame de mis congojas.

18Mira mi aflicción y mi trabajo: Y perdona todos mis pecados.

19Mira mis enemigos, que se han multiplicado, Y con odio violento me aborrecen.

20Guarda mi alma, y líbrame: No sea yo avergonzado, porque en ti confié.

21Integridad y rectitud me guarden; Porque en ti he esperado.

22Redime, oh Dios, á Israel De todas sus angustias.

Reina-Valera Antigua (RVA)

Enséñame, oh Jehová, tu camino, Y guíame por senda de rectitud …

Salmos 27

1JEHOVA es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?

2Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.

3Aunque se asiente campo contra mí, No temerá mi corazón: Aunque contra mí se levante guerra, Yo en esto confío.

4Una cosa he demandado á Jehová, ésta buscaré: Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

5Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Ocultaráme en lo reservado de su pabellón; Pondráme en alto sobre una roca.

6Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en derredor de mí: Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: Cantaré y salmearé á Jehová.

7Oye, oh Jehová, mi voz con que á ti clamo; Y ten misericordia de mí, respóndeme.

8Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová.

9No escondas tu rostro de mí, No apartes con ira á tu siervo: Mi ayuda has sido; No me dejes y no me desampares, Dios de mi salud.

10Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá.

11Enséñame, oh Jehová, tu camino, Y guíame por senda de rectitud, A causa de mis enemigos.

12No me entregues á la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.

13Hubiera yo desmayado, si no creyese que tengo de ver la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes.

14Aguarda á Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón: Sí, espera á Jehová.

Reina-Valera Antigua (RVA)

Y no he visto justo desamparado, Ni su simiente que mendigue pan

Salmos 37

1NO te impacientes á causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.

2Porque como hierba serán presto cortados, Y decaerán como verdor de renuevo.

3Espera en Jehová, y haz bien; Vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.

4Pon asimismo tu delicia en Jehová, Y él te dará las peticiones de tu corazón.

5Encomienda á Jehová tu camino, Y espera en él; y él hará.

6Y exhibirá tu justicia como la luz, Y tus derechos como el medio día.

7Calla á Jehová, y espera en él: No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.

8Déjate de la ira, y depón el enojo: No te excites en manera alguna á hacer lo malo.

9Porque los malignos serán talados, Mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.

10Pues de aquí á poco no será el malo: Y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.

11Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz.

12Maquina el impío contra el justo, Y cruje sobre él sus dientes.

13El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día.

14Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar á los de recto proceder.

15La espada de ellos entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado.

16Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores.

17Porque los brazos de los impíos serán quebrados: Mas el que sostiene á los justos es Jehová.

18Conoce Jehová los días de los perfectos: Y la heredad de ellos será para siempre.

19No serán avergonzados en el mal tiempo; Y en los días de hambre serán hartos.

20Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros Serán consumidos: se disiparán como humo.

21El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da.

22Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán talados.

23Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y aprueba su camino.

24Cuando cayere, no quedará postrado; Porque Jehová sostiene su mano.

25Mozo fuí, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su simiente que mendigue pan.
26En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su simiente es para bendición.

27Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre.

28Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara sus santos: Mas la simiente de los impíos será extirpada.

29Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella.

30La boca del justo hablara sabiduría; Y su lengua proferirá juicio.

31La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto sus pasos no vacilarán.

32Acecha el impío al justo, Y procura matarlo.

33Jehová no lo dejará en sus manos, Ni lo condenará cuando le juzgaren.

34Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te ensalzará para heredar la tierra: Cuando serán talados los pecadores, lo verás.

35Vi yo al impío sumamente ensalzado, Y que se extendía como un laurel verde.

36Empero pasóse, y he aquí no parece; Y busquélo, y no fué hallado.

37Considera al íntegro, y mira al justo: Que la postrimería de cada uno de ellos es paz.

38Mas los transgresores fueron todos á una destruídos: La postrimería de los impíos fué talada.

39Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de angustia.

40Y Jehová los ayudará, Y los librará: y libertarálos de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron.

Reina-Valera Antigua (RVA)

Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

Salmos 90

1SEñOR, tú nos has sido refugio En generación y en generación.

2Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

3Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.

4Porque mil años delante de tus ojos, Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche.

5Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; Como la hierba que crece en la mañana:

6En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.

7Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos conturbados.

8Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros á la luz de tu rostro.

9Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.

10Los días de nuestra edad son setenta años; Que si en los más robustos son ochenta años, Con todo su fortaleza es molestia y trabajo; Porque es cortado presto, y volamos.

11¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido?

12Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.

13Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.

14Sácianos presto de tu misericordia: Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

15Alégranos conforme á los días que nos afligiste, Y los años que vimos mal.

16Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos.

17Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: Y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, La obra de nuestras manos confirma.

Bajo la sombra del Omnipotente

Salmos 91

1EL que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente.

2Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré.

3Y él te librará del lazo del cazador: De la peste destruidora.

4Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro: Escudo y adarga es su verdad.

5No tendrás temor de espanto nocturno, Ni de saeta que vuele de día;

6Ni de pestilencia que ande en oscuridad, Ni de mortandad que en medio del día destruya.

7Caerán á tu lado mil, Y diez mil á tu diestra: Mas á ti no llegará.

8Ciertamente con tus ojos mirarás, Y verás la recompensa de los impíos.

9Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza. Al Altísimo por tu habitación,

10No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.

11Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.

12En las manos te llevarán, Porque tu pie no tropiece en piedra.

13Sobre el león y el basilisco pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.

14Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: Pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

15Me invocará, y yo le responderé: Con él estare yo en la angustia: Lo libraré, y le glorificaré.

16Saciarélo de larga vida, Y mostraréle mi salud.

La tierra está llena de tus beneficios

Salmos 104

1BENDICE, alma mía, á Jehová. Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; Haste vestido de gloria y de magnificencia.

2El que se cubre de luz como de vestidura, Que extiende los cielos como una cortina;

3Que establece sus aposentos entre las aguas; El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento;

4El que hace á sus ángeles espíritus, Sus ministros al fuego flameante.

5El fundó la tierra sobre sus basas; No será jamás removida.

6Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas.

7A tu reprensión huyeron; Al sonido de tu trueno se apresuraron;

8Subieron los montes, descendieron los valles, Al lugar que tú les fundaste.

9Pusísteles término, el cual no traspasarán; Ni volverán á cubrir la tierra.

10Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; Van entre los montes.

11Abrevan á todas las bestias del campo: Quebrantan su sed los asnos montaraces.

12Junto á aquellos habitarán las aves de los cielos; Entre las ramas dan voces.

13El que riega los montes desde sus aposentos: Del fruto de sus obras se sacia la tierra.

14El que hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre; Sacando el pan de la tierra.

15Y el vino que alegra el corazón del hombre, Y el aceite que hace lucir el rostro, Y el pan que sustenta el corazón del hombre.

16Llénanse de jugo los árboles de Jehová, Los cedros del Líbano que él plantó.

17Allí anidan las aves; En las hayas hace su casa la cigüeña.

18Los montes altos para las cabras monteses; Las peñas, madrigueras para los conejos.

19Hizo la luna para los tiempos: El sol conoce su ocaso.

20Pone las tinieblas, y es la noche: En ella corretean todas las bestias de la selva.

21Los leoncillos braman á la presa, Y para buscar de Dios su comida.

22Sale el sol, recógense, Y échanse en sus cuevas.

23Sale el hombre á su hacienda, Y á su labranza hasta la tarde.

24¡Cuán muchas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría: La tierra está llena de tus beneficios.

25Asimismo esta gran mar y ancha de términos: En ella pescados sin número, Animales pequeños y grandes.

26Allí andan navíos; Allí este leviathán que hiciste para que jugase en ella.

27Todos ellos esperan en ti, Para que les des su comida á su tiempo.

28Les das, recogen; Abres tu mano, hártanse de bien.

29Escondes tu rostro, túrbanse: Les quitas el espíritu, dejan de ser, Y tórnanse en su polvo.

30Envías tu espíritu, críanse: Y renuevas la haz de la tierra.

31Sea la gloria de Jehová para siempre; Alégrese Jehová en sus obras;

32El cual mira á la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean.

33A Jehová cantaré en mi vida: A mi Dios salmearé mientras viviere.

34Serme ha suave hablar de él: Yo me alegraré en Jehová.

35Sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, á Jehová. Aleluya.

Lávame, y seré emblanquecido más que la nieve (Salmos 51)

Salmos 51

1TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: Conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

2Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.

3Porque yo reconozco mis rebeliones; Y mi pecado está siempre delante de mí.

4A ti, á ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos: Porque seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.

5He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

6He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

7Purifícame con hisopo, y será limpio: Lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
8Hazme oir gozo y alegría; Y se recrearán los huesos que has abatido.

9Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.

10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11No me eches de delante de ti; Y no quites de mí tu santo espíritu.

12Vuélveme el gozo de tu salud; Y el espíritu libre me sustente.

13Enseñaré á los prevaricadores tus caminos; Y los pecadores se convertirán á ti.

14Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: Cantará mi lengua tu justicia.

15Señor, abre mis labios; Y publicará mi boca tu alabanza.

16Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; No quieres holocausto.

17Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

18Haz bien con tu benevolencia á Sión: Edifica los muros de Jerusalem.

19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: Entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.

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